Dicen que en un vuelo internacional que partía de Johannesburgo, un negro bantú se sentó al lado de una elegante mujer blanca surafricana. Indignada, la mujer llamó a la azafata para quejarse.
—¿En qué puedo servirle, señora? —preguntó la azafata.
—¿Es que no se da cuenta? Su aerolínea me ha sentado al lado de un bantú. No soporto viajar junto a este repugnante negro. ¡Búsqueme otro asiento!
—Cálmese, por favor, señora —le respondió la azafata—. Este vuelo está repleto, pero voy a ver si hay algún otro asiento disponible.
Ante esto la altanera mujer miró con desprecio al negro, y a su vez fue objeto de la mirada acusadora de los pasajeros testigos del incidente.
A los pocos minutos regresó la azafata.
—Señora, tal como sospechaba, lamentablemente está llena toda esta sección en clase turista, pero nos queda un asiento en primera clase.
La altiva pasajera miró con petulancia y autosuficiencia a los demás pasajeros, pero antes de que pudiera decir nada, la azafata continuó:
—Un cambio como este a primera clase es realmente excepcional, así que fue necesario que el capitán mismo lo concediera. Dadas las circunstancias, el capitán consideró intolerable que una persona se viera obligada a sentarse al lado de otra tan detestable.
Dicho esto, la azafata se dirigió al negro y le dijo:
—Disculpe, señor, tenga la bondad de tomar su equipaje de mano y acompañarme al frente, donde le tengo el asiento reservado.
Tenía unos cachorros que necesitaba vender, así que hizo un aviso en el que anunciaba la venta de los perritos, y se dispuso a fijarlo a un poste de la cerca del frente de la casa.
No bien había acabado de clavar la última puntilla en el poste cuando escuchó la tímida voz de un niño.
—Señor, yo quisiera comprar uno de sus perritos.
—Bueno —respondió el hombre mientras se limpiaba el sudor de la nuca— estos cachorros son de pura raza y cuestan mucho dinero.
El niño, cabizbajo, metió la mano en el bolsillo. De ahí sacó un puñado de monedas y se las mostró al hombre.
—No tengo más que esto. ¿Puedo verlos?
—Claro que sí —le aseguró el hombre.
Y llamó con un silbido a la madre de los cachorros. Ésta salió corriendo de la casa, seguida de cuatro encantadores perritos. El niño no podía disimular el placer que sentía al verlos.
Mientras los cachorros se acercaban a la cerca de alambre, el niño se dio cuenta de que otro perrito se había asomado a la puerta. Éste salió lentamente, sin poder ocultar lo pequeño que era comparado con los demás. Se esforzó al máximo por alcanzar a sus hermanitos, pero le costó mucho trabajo porque cojeaba de una pata.
—Yo quiero ese —dijo el niño, señalando al perrito lisiado.
El hombre se arrodilló al lado del niño y le aconsejó:
—Hijo, ese cachorro no te conviene. Él jamás podrá correr y jugar contigo como otros perros.
Ante eso el niño dio un paso atrás, se inclinó y comenzó a remangarse el pantalón mostrando una pierna. Al hacerlo reveló un aparato ortopédico que lo ayudaba a caminar, sujetado con tornillos a un zapato especial.
Mirando de nuevo al hombre, le explicó:
—Como puede ver, Señor, yo tampoco corro muy bien, y él va a necesitar a alguien que comprenda eso.
Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería, para que los entrenara.
Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía: no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.
El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave.
Encargó, entonces, la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.
Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil.
Entonces, decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.
A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.
El rey le dijo a su corte, "Traedme al autor de ese milagro". Su corte rápidamente le presentó a un campesino.
El rey le preguntó:
- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?
Intimidado el campesino le dijo al rey:
- Fue fácil mi rey. Sólo corte la rama, y el halcón voló.
- Se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar.
¿A que estás agarrado que te impide volar? ¿De qué no te puedes soltar?
Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, y creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos, y todo lo que creemos. Convivimos con nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona reina nuestro pasado y
nuestra historia.
Todo lo conocido, cotidiano y fácil...
Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos. No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles.
Mi carácter impulsivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación.
La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
Un día mi consejero, quien me vio dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso.
Y entonces me dijo: Estrujalo, Asombrado, obedecí e hice una bola con él papel.
Luego me dijo:
Ahora dejalo como estaba antes. Por supuesto que no pude dejarlo como estaba.
Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas.
Entonces mi consejero hablo:
"El corazón de las personas es como ese papel.
La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel.
"Aunque intentemos enmendar el error, ya estará "marcado".
Por impulso no nos controlamos y sin pensar arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos.
Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado. Y lo mas triste es que dejamos "arrugas" en muchos corazones.
Desde hoy, se más compresivo y más paciente, pero en especial aprende a dejar el orgullo a un lado y haz como haria un valiente, Pide perdón y reconoce tu error.
Cuando sientas ganas de estallar recuerda "El papel arrugado".
El Ladrillo
Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto Jaguar último modelo, con precaución de no toparse con un chico cruzando la calle sin mirar, y al bajar la velocidad; sintió un estruendoso golpe en la puerta, y al bajarse vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, carrocería y vidrio de la puerta de su lujoso auto.
Trancó los frenos, dio un brusco giro de 180 grados; y regresó a toda velocidad a donde vio salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que lucía su exótico auto.
Salió del auto de un brinco y agarró por los brazos a un chiquillo, y empujándolo hacia un auto estacionado; le gritó a toda voz: ¿Qué rayos fue eso?
¿Quién eres tu? ¿Qué crees que haces con mi auto? Y enfurecido casi botando humo, continuó gritándole al chiquillo: !Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte caro! ¿Por qué hiciste eso?
"Por favor, Señor, por favor. Lo siento mucho! no sé que hacer", suplicó el chiquillo." Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo, mientras señalaba hacia alrededor del auto estacionado.
"Es mi hermano", le dijo. Se descarriló su sillón de ruedas y se cayó al suelo y no puedo levantarlo". Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo: "Puede usted, por favor; ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado, y pesa mucho para mí solito". Soy pequeño.
Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó grueso el taco que se le formó en su garganta.
Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo y lo sentó en su silla nuevamente sacando su pañuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y el sucio de sobre las heridas del hermano de aquel chiquillo especial. Luego de verificar que se encontraba bien, miró; y el chiquillo le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie... "DIOS lo bendiga, señor...y muchas gracias" le dijo.
El hombre vio como se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta llegar a su humilde casita.
El ejecutivo no reparó la puerta del auto, manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo; para recordarle el no ir por la vida tan de prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención.
Debo ser fuerte sin ser rudo,
Ser amable sin ser dèbil,
Aprender con orgullo sin arrogancia,
Aprender a ser gentil sin ser suave.
Ser humilde sin ser tìmido,
Ser valioso sin ser agresivo,
Ser agradecido sin ser servil,
Meditar sin ser flojo.
Por eso señor te pido....
Dame grandeza para entender,
Capacidad para retener,
Mètodo y Facultad para aprender,
Sutileza para interpretar,
Gracia y abundancia para hablar.
Dame acierto al empezar,
Direcciòn al progresar
Y perfecciòn al acabar.
La verdad y nada más que la verdad.
David Casstevens del Noticiero Matutino de Dallas cuenta una anécdota sobre Frank Szymanski, un centro de Notre Dame en los 1940s, que había sido citado como testigo en un juicio civil en South Bend.
"¿Está usted en el equipo de fútbol Americano de este año de Notre Dame?" preguntó el juez.
"Sí, Su Señoría"
"¿En qué posición?"
"Centro, Su Señoría"
"¿Qué tan bueno es como centro?"
Szymanski se retorció en su asiento pero dijo con firmeza: "Señor, soy el mejor centro que Notre Dame ha tenido jamás"
El entrenador Frank Leahy, que estaba en la corte, se sorprendió. Szymanski había sido siempre modesto y no presuntuoso. Así que cuando terminaron las sesiones, llevó a Szymanski a un lado y le preguntó por qué había hecho tal afirmación. Szymanski se sonrojó.
"Me sentí mal al hacerlo, Entrenador", dijo él. "Pero, después de todo, estaba bajo juramento"
David Casstevens, "Condensed Chicken Soup for the Soul", Editor: Jack Canfield, Mark Victor Hansen & Patty Hansen
Es cierto que necesito hablar la verdad y nada más que la verdad, pero hay ocasiones especialmente en lo que toca a nosotros que es mejor que otros hablen por nosotros. No tengo que decir que tan bueno soy, pero puedo decir que otros son los que pueden decir como lo estoy haciendo.
He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Jeremías 33:6.
Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:21.
El Camino no Tomado
Dos caminos divergían en un bosque amarillo, y apesadumbrado por no poder recorrer ambos y por ser tan sólo un viajero, me detuve largo tiempo; miré a lo largo de uno tan lejos como pude hasta el punto en que giraba en la maleza.
Entonces tomé el otro, muy parecido, y teniendo tal vez menos demanda, porque estaba cubierto de hierba y mostraba menos desgaste; aunque al atravesarlo, lo habría de desgastar igual.
Ambos yacían igualmente aquella mañana llenos de hojas que nadie había oscurecido con sus pisadas. Bueno, ¡dejé el primero para otro día! Sin embargo sabiendo que un camino lleva a otro, dudé que alguna vez tuviese la oportunidad de tomar el otro.
Al contar esto lo hago con un suspiro. En algún lugar, hace muchos, muchos años dos caminos divergían en un bosque y yo… yo tomé el menos transitado… y eso hizo toda la diferencia.
Robert Frost
El pensamiento de hoy es en realidad un poema que entraña una reflexión personal por parte del autor.
Nos presenta un cuadro de las decisiones que tomamos en la vida: una vez tomada una opción, aun pensando que podamos regresar en caso de fracasar, a la otra opción, pronto descubrimos que en muchos casos la decisión es irreversible. Esto no significa, sin embargo, que Dios no nos dé nuevas oportunidades... lo cual Jesús mismo vino a garantizar.
Lo que sí significa es que necesitamos aprender a caminar de la mano del Señor… porque recorremos una ruta que, al igual que los israelitas de antaño al entrar a Canaán, nunca hemos transitado. Podemos confiar que si nos aferramos al Señor, al igual que el autor del pensamiento de hoy, habremos escogido el camino que marcó la diferencia. Adelante y que el Señor les bendiga.
Raúl Irigoyen.
Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Gen[esis 6:12.
Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino del Señor, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Dios sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. Genésis 18:19
Cuando observo el campo sin arar, cuando los aperos de labranza están
olvidados, cuando la tierra está quebrada y abandonada me pregunto: ¿Dónde
estarán las manos de Dios?
Cuando observo la injusticia, la corrupción, el que explota al débil; cuando
veo al prepotente pedante enriquecerse del ignorante y del pobre, del obrero,
del campesino carente de recursos para defender sus derechos, me pregunto:
¿Dónde estarán las manos de Dios?
Cuando contemplo a esa anciana olvidada; cuando su mirada es nostalgia y
balbucea todavía algunas palabras de amor por el hijo que la abandonó, me
pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?
Cuando veo al moribundo en su agonía llena de dolor; cuando observo a su pareja
deseando no verle sufrir; cuando el sufrimiento es intolerable y su lecho se
convierte en un grito de súplica de paz, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos
de Dios?
Cuando miro a ese joven antes fuerte y decidido, ahora embrutecido por la droga
y el alcohol; cuando veo titubeante lo que antes era una inteligencia brillante
y ahora harapos si rumbo ni destino, me pregunto: ¿Dónde estarán las manos de
Dios?
Cuando a esa chiquilla que debería soñar en fantasías, la veo arrastrar su
existencia y en su rostro se refleja ya el hastío de vivir, y buscando
sobrevivir se pinta la boca, se ciñe el vestido y sale a vender su cuerpo, me
pregunto: ¿Dónde estarán las manos de Dios?
Cuando aquel pequeño a las tres de la madrugada me ofrece su periódico, su
miserable cajita de dulces sin vender; cuando lo veo dormir en una puerta
titiritando de frío; cuando su mirada me reclama una caricia; cuando lo veo sin
esperanzas vagar con la única compañía de un perro callejero, me pregunto:
¿Dónde están las manos de Dios?
Y me enfrento a Él y le pregunto: ¿Dónde están tus manos, Señor? Para luchar
por la justicia, para dar una caricia, un consuelo al abandonado, rescatar a la
juventud de las drogas, dar amor y ternura a los olvidados.
Después de un largo silencio, escuché su voz que me reclamó: No te das cuenta
que tú eres mis manos, atrévete a usarlas para lo que fueron hechas, para dar
amor y alcanzar estrellas. Y comprendí que las manos de Dios somos "TU y YO",
los que tenemos la voluntad, el conocimiento y el coraje de luchar por un mundo
más humano y justo, aquellos cuyos ideales sean tan altos que no puedan dejar
de acudir a la llamada del destino, aquellos que desafiando el dolor, la
crítica y la blasfemia se retienen a si mismos para ser las manos de Dios.
Señor ahora me doy cuenta que mis manos están sin llenar, que no han dado lo
que deberían de dar, te pido ahora perdón por el amor que me diste y no he
sabido compartir, las debo usar para amar y conquistar la grandeza de la
creación.
El mundo necesita de esas manos llenas de ideales, cuya obra magna sea
contribuir día a día a forjar una nueva civilización que busque valores
superiores, que compartan generosamente lo que Dios nos ha dado y puedan llegar
al final habiendo entregado todo con amor. Y Dios seguramente dirá:
¡ESAS SON MIS MANOS!
Cuando el camino se hace cuesta arriba…
NO LO DEJES
Cuando las cosas andan mal…
NO ABANDONES
Cuando no consigas resultados y se sumen los problemas…
NO TE RINDAS
Cuando quieras sonreir y sólo puedas suspirar…
NO TE CAIGAS
Cuando la suerte, te sea adversa y no encuentres fuerzas para seguir…
NO RENUNCIES
Cuando no encuentres compañeros de lucha…
NO TE APURES
¡Hay manos que sostienen las tuyas!
Cree y siente cada minuto de tu vida, deja que tu alma "vuele libre" por los jardines hermosos de la confianza en Dios, que llega donde nuestra visión no puede alcanzar, pero sí nuestro corazón puede sentir.
¡Tu alma desea estar libre para darte fuerza y estímulo!
INTENTALO
Cierra los ojos por algunos minutos y deja tus pensamientos volar por sitios de amor.
No podemos cambiar el mundo, ni quitar todo el dolor de la tierra, ni tener ya, resueltos todos nuestros problemas, pero podemos mirar con amor, cada minuto de nuestra vida..
Si pensamos que todo es pasajero, miremos con Amor lo negativo, que te encamina a la perfección, y luego observaremos con felicidad el cambio del mal en bien, de tristezas en alegrías.
Lo que hoy nos hace sonreír fueron las cosas que nos hicieron llorar ayer.
Nuestras faltas de hoy, también son las alegrías de mañana.
Las personas se van, los amores se pierden en el tiempo, los problemas se solucionan, hasta el mismo sol se va cada noche para renacer al día siguiente... no te quedes en el medio del camino porque allá, adelante... ¡te espera la recompensa de Jesús!
Autor Desconocido.
Dios te hizo para volar.
Para ir por encima de las circusntancias de la vida y mirar hacia el cielo.
Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Exodo 19:4.
Que gran decepción tenía el joven de esta historia, su amargura absoluta era por la forma tan inhumana en que se comportan casi todas las personas, al parecer, ya a nadie le importaba nadie.
Un día dando un paseo por el monte, vio sorprendido que una pequeña liebre le llevaba comida a un enorme tigre malherido, el cual no podía valerse por sí mismo.
Le impresionó tanto al ver este hecho, que regresó al siguiente día para ver si el comportamiento de la liebre era casual o habitual. Con enorme sorpresa pudo comprobar que la escena se repetía: la liebre dejaba un buen trozo de carne cerca del tigre.
Pasaron los días y la escena se repitió de un modo idéntico, hasta que el tigre recuperó las fuerzas y pudo buscar la comida por su propia cuenta.
Admirado por la solidaridad y cooperación entre los animales, se dijo:"¡No todo está perdido!. Si los animales, que son inferiores a nosotros, son capaces de ayudarse de este modo, mucho más lo haremos las personas".
Y decidió hacer la experiencia: Se tiró al suelo, simulando que estaba herido, y se puso a esperar que pasara alguien y le ayudara. Pasaron las horas, llegó la noche y nadie se acercó en su ayuda. Estuvo así durante todo el otro día, ya estaba a punto de levantarse, mucho más decepcionado que cuando comenzamos a leer esta historia, con la convicción de que la humanidad no tenía el menor remedio.
Sintió dentro de sí: La desesperación del hambriento, La soledad del enfermo, La tristeza del abandono. Su corazón estaba devastado, casi no sentía deseos de levantarse, entonces allí, en ese instante, lo oyó... ¡Con qué claridad, qué hermoso!, una melodiosa voz, muy dentro de él le dijo: "Si quieres encontrar a tus semejantes, si quieres sentir que todo ha valido la pena, si quieres seguir creyendo en la humanidad, para encontrar a tus semejantes como hermanos... DEJA DE HACER DE TIGRE Y SIMPLEMENTE SÉ LA LIEBRE".
- Hay personas calladas que necesitan de alguien para conversar.
- Hay personas tristes que necesitan de alguien que las consuele.
- Hay personas tímidas que necesitan de alguien que las ayude a vencer la timidez.
- Hay personas solas que necesitan de alguien para jugar.
- Hay personas con miedo que necesitan de alguien que les dé la mano.
- Hay personas fuertes que necesitan de alguien que las haga pensar en la mejor manera de usar su fuerza.
- Hay personas habilidosas que necesitan de alguien para ayudar a descubrir la mejor manera de usar su habilidad.
- Hay personas que juzgan que no saben hacer nada y necesitan de alguien que las ayude a descubrir cuánto saben hacer.
- Hay personas apresuradas que necesitan de alguien que les muestre todo lo que no tienen tiempo para ver.
- Hay personas impulsivas que necesitan de alguien que las ayude a no lastimar a otros.
- Hay personas que se sienten afuera y necesitan de alguien que les muestre el camino de entrada.
- Hay personas que dicen que no sirven para nada y necesitan de alguien que las ayude a descubrir cuán importantes pueden ser.
Necesitan de alguien...
quizás de ti o de mí...
Para labios atractivos, hable con la voz de la calidez.
Para ojos adorables, mire lo bueno en la gente.
Para una figura delgada, comparta su alimento con el hambriento.
Para un cabello hermoso, deje que un niño o una niña deslicen sus deditos por al menos una vez al día.
Para una buena estampa, camine con el conocimiento que nunca camina solo.
La gente aún más que las cosas, necesitan ser restauradas, revividas, solicitadas y redimidas, nunca abandone a alguien.
Recuerde que si usted necesita una mano amiga, la encontrará al final de sus brazos. A medida que envejezca descubrirá que usted tiene dos manos; una para ayudarse a si misma y la otra para ayudar a los demás.
La belleza de una persona no radica en la ropa que usa, la figura que posee o la manera que peina su cabello. La belleza de una persona debe ser vista mirando a los ojos, porque ellos son la puerta a su corazón, a su alma, que es el lugar donde el amor reside.
La belleza de una persona no está en cara, porque la verdadera belleza se refleja en el alma. Es el cuidado que amorosamente brinda y la pasión que ella muestra.
La belleza de una persona crece con el paso de los años.
La belleza del alma la crea Jesús.
Y aconteció que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí, ahora conozco que eres mujer de hermoso aspecto. Genésis 12:11
Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. Salmo 45:2
El alma no crece en los árboles, sin embargo se nutre de nuestro entorno, como el cuerpo de la comida.
El alma necesita ser alimentada con visiones hermosas, palabras que llenen... o por quien sabe besar el alma.
- Besar el alma es saber tener paciencia, comprensión, y nunca juzgar a nadie, simplemente aceptar las personas como son...
- Besar el alma es abrazarse cuando hay soledad, cuando se está triste... sin decir nada, solo sostenerse con ese abrazo de apoyo.
- Besar el alma, es sentarse juntos cuando no hay necesidad de hablar, cuando solo hace falta el silencio,
al no hacer preguntas...
- Besar el alma, es sentir otras manos que dan apoyo fortaleciendo esa esperanza de vida y de compañía.
- Besar el alma, es decir un te quiero con la mirada...
- Besar el alma... es fácil, solo basta que decidamos bajar del pedestal del orgullo que muchas veces nos rodea y nos consume.
- Besar el alma... ¿cuántos de nosotros necesitamos de ese beso en el alma que nunca llega? ¡!
No te quejes de nada, si lo que te molesta tiene solución arréglalo, si no, olvídalo.
Tú eres capaz de cambiar cualquier situación.
Ten pensamientos positivos.
Busca buena compañía y aléjate de los pesimistas.
No le des vueltas a los pensamientos tristes, busca lo alegre y lo sano.
Enfrenta tus problemas como retos a vencer.
Sé entusiasta y optimista en todo lo que hagas.
Llena tu mente de buenas noticias.
Disfruta lo que tienes y sé agradecido.
Siéntete vivo, observa lo hermoso que hay a tu alrededor y disfrútalo, está aquí para ti.
Perdona, el rencor es una pérdida de tiempo y terrible para tu salud.
Sé comprensivo con la gente.
No trates de cambiar a la gente, es más fácil aceptarla tal y cómo es.
No te aferres a nada ni a nadie, todo lo que necesitas está en ti.
Quiérete, mímate y acéptate como eres, agradece la oportunidad que tienes de ser tú mismo.
Caminando por el campo al atardecer; mientras caminaban, oraban y reflexionaban.
Un poco antes de acercarse a un río que tenían que cruzar, el cual no tenía puente para hacerlo, se les acercó una mujer de baja estatura, pidiéndoles que le ayudaran a cruzar el río. Uno de ellos inmediatamente dijo que sí, mientras el otro lo veía con mirada de desaprobación.
El que se apuntó para ayudar a la pequeña mujer la subió en sus hombros y terminado el río la bajó de sus hombros, la mujer quedó muy agradecida con ese monje. Los monjes siguieron su camino y el que no aprobó la decisión empezó a reclamarle al monje que ayudó a la mujer a cruzar el río acerca de su comportamiento: ¿Porqué subiste a esa mujer a tus hombros?, ¿no sabes que en el convento nos tienen prohibido mantener contacto con mujeres?
El monje que había ayudado a la mujer no respondía a las preguntas del otro monje. Siguieron su camino y el monje insistía en sus preguntas, a lo que el otro monje no respondía. Poco antes de llegar al convento, el monje le volvió a cuestionar acerca de lo que había hecho y por fin el monje respondió:
Hace más de cuatro horas que esta mujer ya no está cerca de mi cabeza, pero sigue en la tuya. ¿Qué ganas con hacerte daño al tener en tu mente cosas del pasado?, ¿qué ganas con tener en tu mente cosas que a ti no te afectan?
Reflexión: Tenemos en nuestra mente acontecimientos o hechos que ya pasaron, que no nos gustaron y que nos siguen haciendo daño, cuando lo mejor es, si no podemos borrarlos totalmente de nuestra memoria, al menos hacerlos a un lado o recordarlos como un hecho del cual podemos aprender.
Un joven, ya no daba más con sus problemas. Cayó de rodillas, rezando:
"Señor, no puedo seguir. Mi cruz es demasiado pesada" El señor, como siempre, acudió y le contestó:
"Hijo mío, si no puedes llevar el peso de tu cruz, guárdala dentro de esa habitación. Después, abre esa otra puerta y escoge la cruz que tu quieras".
El joven suspiró aliviado. "Gracias, Señor" dijo, e hizo lo que le había dicho. Al entrar, vio muchas cruces, algunas tan grandes que no les podía ver la parte de arriba. Después, vio una pequeña cruz apoyada en un extremo de la pared.
"Señor", susurró, "quisiera esa que está allá". Y el Señor contestó, "Hijo mío, esa es la cruz que acabas de dejar".
Cuando los problemas de la vida nos parecen abrumadores, siempre es fácil mirar a nuestro alrededor y ver las cosas con las que se enfrentan los demás. Verás que debes considerarte más afortunado de lo que te imaginas.
Tu Cruz, cualquiera que sea, cualquiera que sea tu dolor, siempre brillará el sol después de la lluvia.
Nuestra amistad va más allá de los límites;
es pura, verdadera, duradera.
Ha pasado por grandes pruebas
y aún así sigue intacta, como en un principio.
No hemos hecho grandes cosas
pero sí muy significativas;
no hemos recorrido grandes distancias,
pero sí por caminos pedregosos.
Y a pesar de todo,
del tiempo, de la distancia,
de las cosas que no dijimos,
de lo que no hemos compartido,
seguimos firmes en un mismo sentimiento.
¡Simplemente...somos amigos...!
Hoy recuerdo mi niñez, a mis amigos, mis maestros, no necesitaba de más libertad pues la tenía, tampoco necesitaba mentir, mis padres eran excelentes amigos a los que les podía confiar el más mínimo detalle, sin embargo voy creciendo y veo a mucha gente con tremendas fachadas en su personalidad que le impide tener una vida sencilla, plena de alegría, de frescura, de amor, de entrega y de un deseo inmenso de servir a los demás para vivir siempre.
Así, pasa en muchos matrimonios, adornan su "felicidad" con una tremenda fachada para dar la impresión de que todo marcha muy bien, y uno se pregunta ¿a quién engañan?, sencillamente a nadie, los engañados son los que se disfrazan por el día para ocultar lo que sucede de noche.
He tratado de vivir sin mascaras ni fachadas y he logrado ser feliz, enfrento las peores situaciones con una confianza plena en mi Padre, bueno, solicitándole que me haga sencillo y honesto. Sencillo para compartir con los demás y honesto para sentirlos de igual a igual.
Cuando se actúa así las fachadas sobran, y la gente no se fijará en nuestra belleza física, sino en la dulzura de nuestro corazón.
Paseaba un día en la mañana, con mi padre, cuando él se detuvo en una curva en medio de una carretera vieja, con poca fluencia de vehículos y de gente, eso fue lo que observaba en ese momento, y después de un espacio de silencio me preguntó mi padre:
*¿Andrés, además del cantar de los pájaros, el radiante sol, el olor de las rosas que están mas allá de la montaña escuchas alguna otra cosa más hijo mío?
Vi hacia mi alrededor y después de algunos segundos le respondí:
*Estoy escuchando el ruido de una carreta, padre.
Así es - dijo mi padre-
* Es una carreta que se encuentra vacía hijo.
Pregunté a mi padre:
*¿Cómo sabes que es una carreta vacía, sí aún no la vemos papá?
Entonces mi padre me respondió:
*Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido Andrés.
Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.
Paso el tiempo, transcurrió los años, mi padre se me fue, a un viaje muy lejos, me convertí en adulto, y hasta hoy en día, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todas las personas a su alrededor, siendo
inoportuna o a veces muy violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente, creyéndose mas que los demás seres humanos, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace".
La humildad consiste en la vida callar las virtudes que llevamos por dentro y darle paso a que los demás las descubran. No es fácil encontrar la humildad, pero es un trabajo que debemos hacer, día tras día, por eso hay que recordar siempre esto, y
darnos cuenta que existen personas tan pobres de alma, que lo único que tienen es dinero.
Y ningún ser humano se encuentra más vacío que, aquel que está lleno de egoísmo, de envidia y de rencores, que no llevan a nada.
Es por ello que dentro de esta corta vida, donde estamos de paso, tenemos que valorar cada segundo de ella, es entonces cuando me di cuenta que envejecer en la vida es una etapa obligatoria, pero que tener la madurez que buscamos, esta en cada uno de nosotros, es decir, es opcional.